La relevancia de estudiar el mecanismo de desarrollo de la prostatitis crónica aumenta en proporción directa al aumento en el número de casos diagnosticados de la enfermedad. Se sabe que la prostatitis crónica (PC) ocupa un lugar destacado entre las enfermedades urológicas y es el resultado de la influencia de muchos factores que son parte integral de la vida moderna (entorno social, ecología, mayor resistencia de los patógenos a los fármacos antibacterianos).
Debido a que la enfermedad no sólo afecta a una proporción cada vez mayor de la población masculina, sino que también se diagnostica a edades cada vez más tempranas, a menudo existe una actitud desdeñosa hacia el problema entre los médicos que utilizan regímenes de tratamiento formulados que no pueden conducir a la recuperación.
¿Qué es la prostatitis crónica?
El diagnóstico de prostatitis crónica (PC) combina una gama bastante amplia de procesos patológicos en la próstata, que se manifiestan como un proceso inflamatorio crónico del tejido. Sin embargo, no se puede hablar únicamente de PC como resultado de la penetración de microorganismos patógenos en la próstata, ya que este punto de vista justifica los intentos de tratar la prostatitis exclusivamente con la ayuda de antibióticos, lo que casi nunca produce resultados positivos a largo plazo.
Los principales factores en el desarrollo de la patología pueden considerarse cambios complejos en el tejido y, en consecuencia, en la funcionalidad de la glándula, que son la causa principal del desarrollo de la microflora infecciosa. La prostatitis crónica es, hasta cierto punto, un diagnóstico colectivo que combina varios factores:
- Inmunidad disminuida.
- Procesos estancados en los órganos pélvicos.
- La infracción de la urodinámica.
- Procesos degenerativos en el parénquima prostático.
- Trastorno trófico.
- Procesos inflamatorios.
Mecanismo de desarrollo
La penetración de la microflora patógena en una próstata sana es prácticamente incapaz de desencadenar un proceso inflamatorio, ya que la microflora prostática tiene cierta resistencia a los patógenos presentes en la uretra. Sin embargo, la presencia de uno o más de los factores provocadores anteriores conduce al desarrollo de una inflamación persistente, acompañada de la formación de cicatrices (fibrotización) o áreas de necrosis.
La proliferación de tejido conectivo durante la formación de cicatrices provoca el estancamiento de los acinos (conductos secretores), lo que empeora el curso de la enfermedad. La necrotización del tejido crea una cavidad cavernosa en la que, además del epitelio muerto, también se acumulan secreciones prostáticas.
Por tanto, la principal causa del desarrollo de la PC no es la infección, sino diversos trastornos fisiológicos que permiten que el proceso inflamatorio adopte una forma crónica.
Otro rasgo característico de la enfermedad que complica el diagnóstico es Frecuencia de flujo. Como regla general, bajo la influencia de factores externos o del estado interno del cuerpo, se produce un cambio periódico en la intensidad de la patología, durante el cual los estados agudos son reemplazados por períodos de remisión.
A menudo no sólo hay una ausencia total de síntomas, sino también una falta de parámetros de laboratorio que indiquen la presencia de una infección (por ejemplo, glóbulos blancos). A pesar de los resultados positivos, esta condición no puede considerarse una recuperación, ya que todos los trastornos fisiológicos en la glándula se mantuvieron sin cambios.
Razones
Las principales causas de trastornos circulatorios en los órganos pélvicos y estancamiento de la sangre venosa en la próstata son:
- Sentarse constantemente mientras está sentado.
- Hipotermia de todo el cuerpo o directamente en la zona pélvica.
- Estreñimiento sistemático.
- Abstinencia prolongada de la actividad sexual o actividad sexual excesiva.
- La presencia de una infección crónica de cualquier localización (sinusitis, bronquitis) en el cuerpo.
- La actividad física excesiva, acompañada de falta de sueño o descanso, conduce a un sistema inmunológico debilitado.
- Antecedentes de infecciones urogenitales (gonorrea, tricomoniasis).
- Efecto tóxico en el organismo por el consumo sistemático de bebidas alcohólicas.
La presencia de cualquiera de estas causas conduce a la aparición de procesos estancados, deterioro de la función excretora de las glándulas y disminución de la resistencia celular a las enfermedades, lo que contribuye a la creación de condiciones óptimas para la reproducción de microorganismos patógenos en la próstata.
¿Es posible curar la prostatitis crónica?
A pesar de la disponibilidad de una gran cantidad de información sistemática sobre el mecanismo de formación de CP, su tratamiento es extremadamente difícil y es uno de los principales problemas de la práctica urológica moderna.
Debido a que la enfermedad progresa según un patrón individual en cada paciente, el enfoque terapéutico también debe ser individual y tener en cuenta todos los cambios fisiológicos que se han producido en la próstata.
Las características anatómicas de la próstata, a la que se puede acceder a través de la uretra o del recto, reducen significativamente la eficacia del efecto terapéutico utilizado. En este sentido, para lograr un resultado relativamente estable, se requiere una terapia de larga duración (generalmente varios meses), durante la cual el paciente debe cumplir estrictamente con todos los requisitos del médico.

Desafortunadamente, la curación completa sólo puede lograrse en 30 de cada 100 casos. Esto se debe principalmente al retraso en la búsqueda de ayuda médica, a la larga ausencia de síntomas graves o a la evitación consciente de diagnósticos desagradables y de intervenciones terapéuticas posteriores. Como regla general, los procesos atróficos en la próstata en el momento del tratamiento son irreversibles e incluso con un tratamiento prolongado solo es posible la eliminación completa de los síntomas y la remisión estable, cuya duración depende del cumplimiento por parte del paciente de las recomendaciones del médico.
Tratamiento
El complejo de medidas para el tratamiento de la PC incluye:
Terapia antibacteriana
La supresión de la actividad de la microflora bacteriana por los antibióticos debe ocurrir solo después de una serie de pruebas de laboratorio, en base a las cuales se prescribe el medicamento más efectivo.
La duración de la ingesta de antibióticos suele depender de la gravedad de la enfermedad y es de al menos 30 días. La interrupción del tratamiento es inaceptable, ya que los microorganismos restantes se vuelven resistentes a este grupo de fármacos y posteriormente deben ser reemplazados, siendo necesaria una duración aún mayor del tratamiento. En el tratamiento de la prostatitis, se da preferencia a los antibióticos con efecto bactericida:
- fluoroquinolonas;
- azálidas;
- aminoglucósidos;
- Tetraciclinas.

Si las pruebas de laboratorio revelan un cierto tipo de infección, por ejemplo, tricomoniasis o prostatitis de origen viral, se prescriben nitroimidazoles o un medicamento antiviral junto con los antibióticos.
El uso de antiespasmódicos y alfabloqueantes.
El objetivo principal del uso de los medicamentos de esta serie es aliviar los espasmos en el suelo pélvico, lo que ayuda a aumentar el suministro de sangre, mejorar el flujo de orina y aliviar el dolor.
Laxantes
Para evitar una tensión excesiva en los músculos pélvicos durante las deposiciones, se recomienda utilizar laxantes, ya que el esfuerzo durante el estreñimiento puede empeorar la condición del paciente.
Fisioterapia
Uno de los métodos más comunes de fisioterapia es el masaje rectal de la próstata. El efecto terapéutico de pasar un dedo por el ano sobre la próstata es expulsar la secreción infectada, que posteriormente se excreta a través de la uretra.

Además, durante el masaje aumenta la circulación sanguínea en los tejidos, lo que tiene un efecto positivo en la terapia antibacteriana. Para realizar un masaje prostático rectal también se utilizan los siguientes métodos fisioterapéuticos:
- Simulación de corriente eléctrica.
- Termoterapia de alta frecuencia.
- Terapia con láser infrarrojo.
Prevención
Una vez estabilizada la condición, el paciente debe seguir las reglas que implican algunas restricciones en la forma de vida habitual:
- Evite tratamientos de agua en embalses y piscinas abiertas.
- Consulte a su médico periódicamente.
- Deja de beber alcohol por completo.
- Tener una vida sexual regular con una pareja.
Si sigue las reglas, podrá permanecer en remisión el mayor tiempo posible y evitar la exacerbación de la enfermedad.

































